Juan Hurtado
acude otra vez al rescate de Manuel Cruzat |
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Los
empresarios se asociarán para desplegar el proyecto inmobiliario Ciudad Valle Lo Aguirre,
en Pudahuel
A Juan Hurtado le sobra lo que a Manuel Cruzat le falta: liquidez. Manuel Cruzat tiene
algo que Juan Hurtado quiere: negocios con potencial. Por segunda vez, el hombre fuerte
del Consorcio Financiero acude en ayuda de su viejo socio en apuros. Lo había hecho en
1997, cuando los bancos le cerraron sus puertas a Cruzat. Le compró Cruz Blanca
Previsión y Seguros, que en dos años vendería con importantes plusvalías. Si la
historia cuenta, Hurtado probablemente no olvida que Cruzat le ayudó a ganar su primer
millón.
Uno tiene una de las mayores cajas de Chile y el otro uno de los mayores patrimonios en
tierra; uno está sobrado de liquidez y el otro lucha desde hace siete años para sacar de
su mochila el peso de su deuda. Era imposible que no se miraran, pero nadie lo alcanzó a
ver. Los empresarios Juan Hurtado Vicuña y Manuel Cruzat Infante comparten lazos
familiares -sus hermanas son concuñadas- y han hecho negocios juntos dos veces. Ahora
probarán una tercera.
Hurtado Vicuña, junto con su hermano Pedro, se asociará con Cruzat para comprar una gran
parte de los activos de dos empresas en problemas financieros de este último, que tiene
como principales bienes los terrenos, para un proyecto inmobiliario de 3.942 hectáreas en
Pudahuel: Valle de Lo Aguirre. Un patrimonio que el propio Cruzat valoró tres años
atrás en US$ 180 millones.
La operación, de concretarse, permitirá liberar de la tutela judicial a las dos
sociedades de Cruzat y reducirá las cargas financieras del empresario, que, a mediados de
los '90, se enfrentó por segunda vez a una crisis empresarial de la que ha tratado de
salir a
golpe de venta de activos y apostando por la inversión en proyectos que prometen altos
retornos.
Según una fuente que conoció la negociación, a la nueva sociedad Cruzat acude con una
parte importante de los activos inmobiliarios de Minera e Inmobiliaria Pudahuel y Minera e
Inmobiliaria Cascada -las sociedades bajo convenio judicial preventivo-, y los hermanos
Hurtado Vicuña -que controlarán el negocio-, con dinero fresco que servirá para pagar a
los acreedores, entre los que se cuenta al Banco de Chile, Banco Santander y BancoEstado.
Son éstos, que saben de la transacción, los que, al final, deben aprobar el trato
acordado esta semana tras cuatro meses de negociaciones. Un tiempo en que Cruzat se ha
sentado a la mesa con otros potenciales socios; entre ellos, la constructora Enaco, en la
que participan Reinaldo Solari y Sergio Cardone, ex ejecutivo del grupo Cruzat.
Las partes han jurado silencio para evitar que las filtraciones impidan el acuerdo que,
entre otras cosas, permitirá a Cruzat conseguir una liquidez que no ha tenido desde que
las cosas se le complicaron, por segunda vez, en enero de 1996. No hubo fuente
disponible en ninguno de los grupos para comentar los detalles. Pues en el grupo Cruzat
todavía culpan a un titular de prensa de su última crisis.
Candidato ideal
Fue en esa ocasión cuando Juan Hurtado le tiró un primer salvavidas a Cruzat. El sistema
financiero le había cerrado las puertas y él le compró Cruz Blanca Previsión y
Seguros, que vendería unos años después. Hurtado hizo un buen negocio con la
operación, pero, además, correspondió a las atenciones que le dispensó Cruzat cuando
era el jefe del principal grupo empresarial chileno.
Fue Cruzat quien le dio su primera gran oportunidad a Hurtado en 1979. Lo invitó a
participar en Forestal S.A. Esta era sólo una de las sociedades de un grupo que en su
momento controló el Banco de Santiago, Copec, CCU, Provida y un rosario de grandes
compañías.
Hurtado invirtió US$ 200 mil y dos años después sacó US$ 4 millones, justo a tiempo
para evitar que lo alcanzara la crisis económica y el colapso del sistema financiero, que
sí golpeó de lleno a su ex socio y al empresario Javier Vial.
Cruzat y Vial son colegas en el negocio inmobiliario y compartirán con los hermanos
Hurtado Vicuña en la nueva sociedad, aunque el rol de Vial ha sido pasivo en las
negociaciones. Con el trato, Cruzat se reserva, además, terrenos para poder seguir por su
cuenta en un negocio que fue concebido hace 20 años: construir una ciudad en Pudahuel
donde antes se explotaban dos minas de cobre. Una de las exigencias del empresario en la
negociación fue seguir participando del negocio.
Hurtado Vicuña tendrá en el inicio el 51% de las acciones de una nueva sociedad que se
creará con gran parte de las 2.000 hectáreas urbanizables del megaproyecto situado en el
poniente de la Región Metropolitana. El trato estará finiquitado en 60 días.
Viento a favor
La aprobación hace dos semanas del nuevo Plan Regulador de la Región Metropolitana
allanó el camino para un acuerdo. Este permite la construcción de ciudades satélites en
11 comunas periféricas de Santiago, incluida Pudahuel, lo que eleva el valor de los
terrenos y fija un marco estable para los inversionistas inmobiliarios.
Ni el trato, ni sus condiciones, han sido develados oficialmente, a la espera de la
bendición de los bancos, que formalmente no han sido notificados. Dice una fuente que el
acuerdo entre Hurtado y Cruzat se cerró a comienzos de esta semana, pero que aún no se
ha formalizado, ni todos los ripios han sido pulidos. Sin embargo, las voluntades están
comprometidas.
Una primera señal de que algo se movía la dio el grupo Cruzat en octubre, cuando
inscribió la sugerente marca "La Florida del Poniente" en los registros del
Ministerio de Economía. Por esos mismos días, un cercano a Juan Hurtado murmuraba a La
Tercera que tras la compra de la sanitaria de Valparaíso, Esval, venía algo más.
Con el acuerdo Cruzat asegura su presencia en el Valle de lo Aguirre, uno de los negocios
considerados intransables, junto con las propiedades inmobiliarias de Curauma en la V
Región, sus empresas de internet y su corredora de Bolsa. Estos fueron los únicos
activos que el grupo puso en cuarentena cuando anunció, a fines de 1999, un plan de
desinversiones para sostener su posición financiera y que se dio por terminado este año
con la venta de Fepasa.
Minas
El acuerdo incluye el traspaso de los activos mineros de las empresas de Cruzat a la nueva
sociedad que controlará Hurtado y donde su ex jefe estará como minoritario. El bocado no
es pequeño. Un 13,5% de las acciones de la mina Quebrada Blanca, controlada por Aur
Resources de Canadá, y una opción para comprar otro 10%. La mina produce unas 75.000
toneladas de cobre al año -unos US$ 17 millones en ventas a precios de mercado de hoy-
con uno de los costos de producción más bajos del mercado. Además, es propietaria de la
tecnología para refinar cobre por lixiviación bacteriana, que las nuevas minas usan y
pagan.
En Pudahuel el empresario pondrá pie en una de las zonas que, en el papel, aparecen como
alternativa para el crecimiento de Santiago. Será, según los pronósticos de los
expertos, el espacio natural de expansión de la clase media.
Para Hurtado, la gestión de grandes proyectos inmobiliarios y la minería son áreas de
negocios que se expanden, apenas dos meses después que debutara, a través de Consorcio,
en el sector sanitario como segundo operador del país. Y, a pesar de todo, le queda
dinero. Las ventas de Entel, Enerquinta y Banco de Chile llenaron una caja donde aún se
puede meter el brazo sin tocar el fondo.
Si la transacción se cierra, Hurtado Vicuña rematará un ejercicio lleno de compras y
Cruzat podrá mirar de nuevo al futuro después de casi una década llena de ventas.
El lejano oeste atrae a los inversionistas
La aprobación del nuevo Plano Regulador de la Región Metropolitana levantó la veda para
las grandes inversiones inmobiliarias. El primer lugar al que hay que mirar es Pudahuel.
La comuna es la frontera de Santiago en el poniente y es la primera donde han tomado
posiciones los grandes. Ahí está Manso de Velasco (filial de Enersis), el grupo Santa
Cruz y Cruzat, todos con paños de terrenos que superan el mínimo de 300 hectáreas
exigido para construir ciudades satélites.
El interés ha crecido en el último trimestre por el éxito comercial de Ciudad de los
Valles, de los inversionistas Patricio Abalos y Ricardo González, que han vendido a un
ritmo de más de 100 viviendas por mes en Pudahuel, una marca para el sector.
Pudahuel quedará conectado con el centro de Santiago por la Alameda y por el sistema
oriente-poniente. Además, tiene accesos al norte y al sur de la capital a través de la
Circunvalación Américo Vespucio.
Las expectativas de los agentes inmobiliarios son que la comuna registre el mayor
crecimiento de población en los próximos años. Por eso todos quieren lucrar con ella,
pero la competencia se anticipa dura con tantos interesados con tan grandes espaldas.
Sobre todo si Hurtado Vicuña se empeña en el negocio.
La Tercera
28 de diciembre de 2003. |
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